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Palomas y aves plaga: por qué están ahí, qué riesgos tienen y qué puedes hacer legalmente

palomas, cotorras y aves | Control de plagas

Si tienes palomas en tu terraza, balcón o tejado sabes que el problema no es solo el ruido o la suciedad. Es la acumulación de excrementos que deteriora los materiales, el riesgo sanitario real que implican y la frustración de descubrir que no puedes hacer lo que parece más obvio porque la ley te lo impide.

Esta guía explica exactamente qué tienes, por qué está ahí, qué riesgos reales implica y qué puedes hacer —y qué no puedes hacer— para resolverlo.

Índice

¿Por qué las palomas se instalan siempre en el mismo sitio?

La paloma urbana (Columba livia var. domestica) es el descendiente doméstico de la paloma bravía salvaje, seleccionado durante siglos para criar en espacios confinados y regresar siempre al mismo punto. Esa selección explica su comportamiento urbano: una vez que una paloma ha identificado un lugar como apto para descansar, refugiarse o criar, desarrolla una fidelidad al lugar extraordinariamente fuerte.

El mecanismo es de aprendizaje espacial combinado con señales químicas. Las palomas reconocen su punto de descanso habitual por referencias visuales, por el olor de sus propios excrementos —que actúan como marcador de lugar— y por la presencia de otros individuos del grupo. Esto explica por qué cuando parece que has resuelto el problema y las palomas se van unos días, regresan. El lugar sigue teniendo las señales que lo identifican como su territorio.

Las características que hacen que un lugar sea especialmente atractivo para las palomas son las superficies horizontales amplias y protegidas de la lluvia y el viento, la proximidad a fuentes de agua y alimento, la orientación sur o sureste que maximiza el calor solar en invierno, y la ausencia de perturbaciones frecuentes. Una terraza con toldo, una cornisa amplia bajo un alero o el espacio entre las tejas de un tejado inclinado reúnen todas estas condiciones.


¿Especies de aves plaga presentes en España?

La paloma urbana (Columba livia var. domestica) es con diferencia la especie más problemática en entornos domésticos españoles. Forma bandadas de tamaño muy variable —desde unos pocos individuos hasta varios centenares en edificios con mucho movimiento— y se reproduce durante todo el año en las ciudades, con hasta seis puestas anuales de dos huevos cada una. Una pareja puede generar entre ocho y doce pollos al año en condiciones urbanas favorables.

La cotorra argentina (Myiopsitta monachus) es una especie invasora originaria de Sudamérica que se ha establecido con éxito en las principales ciudades españolas, especialmente en Madrid, Barcelona y Valencia. Es fácilmente reconocible por su plumaje verde brillante, el pecho gris claro y su llamada muy sonora y repetitiva. Construye nidos comunales de gran tamaño con ramas y palos en árboles, torres eléctricas y estructuras urbanas. Una colonia establecida puede ser extraordinariamente ruidosa y sus nidos, cuando se construyen en infraestructuras eléctricas, pueden causar cortocircuitos y averías.

La gaviota patiamarilla (Larus michahellis) ha colonizado progresivamente el interior de España en los últimos años, alejándose de la costa donde históricamente se concentraba. Su presencia en ciudades del interior como Madrid es cada vez más frecuente, vinculada a la disponibilidad de alimento en vertederos y zonas urbanas. Es un ave de gran tamaño —entre 55 y 67 cm— muy ruidosa y territorialmente agresiva durante la época de cría, cuando puede atacar a personas que se acercan al nido.

El estornino pinto (Sturnus vulgaris) y el estornino negro (Sturnus unicolor) forman bandadas de decenas de miles de individuos que se concentran en las ciudades durante el otoño e invierno para pernoctar. Su impacto directo en las viviendas es limitado, pero el ruido de las bandadas al posarse y los excrementos masivos que producen bajo los árboles de pernocta son un problema significativo para los residentes de las zonas afectadas.

El vencejo común (Apus apus) y la golondrina común (Hirundo rustica) construyen nidos en las fachadas de los edificios —bajo aleros, en grietas y en huecos de las paredes. Ambas especies están estrictamente protegidas por la legislación española y europea. No pueden considerarse plagas desde el punto de vista legal y sus nidos no pueden retirarse durante la época de cría.

¿Qué riesgos sanitarios reales tienen las palomas urbanas?

Los excrementos de paloma son el principal vector de riesgo sanitario asociado a esta especie. Una paloma adulta produce entre 10 y 12 kg de excrementos al año. En una colonia de veinte individuos en una terraza, eso supone más de 200 kg anuales concentrados en un espacio reducido.

La psitacosis o fiebre del loro (Chlamydophila psittaci) es la enfermedad más frecuentemente asociada a las palomas urbanas en España. Se transmite por inhalación de polvo de excrementos secos o de secreciones respiratorias del ave. Los síntomas son similares a los de una neumonía —fiebre alta, tos seca, dolor de cabeza y fatiga intensa— y pueden requerir tratamiento antibiótico. La mayoría de los casos son leves pero puede ser grave en personas inmunodeprimidas.

La histoplasmosis es una infección fúngica causada por Histoplasma capsulatum, un hongo que crece en suelos enriquecidos con excrementos de aves. En España los casos son poco frecuentes pero están documentados. El riesgo aumenta al manipular o limpiar acumulaciones antiguas de excrementos de paloma sin protección respiratoria adecuada.

La criptococosis, causada por el hongo Cryptococcus neoformans, presente en los excrementos de paloma, es una infección oportunista que afecta principalmente a personas con el sistema inmune comprometido —VIH, trasplantados, personas en tratamiento con inmunosupresores.

La salmonelosis puede transmitirse a través del contacto con excrementos de paloma contaminados con Salmonella, especialmente si los excrementos contaminan superficies donde se preparan o consumen alimentos.

Los ácaros de las aves, especialmente Dermanyssus gallinae —el ácaro rojo de las aves— pueden pasar de los nidos de palomas instalados en la fachada o bajo las tejas al interior de la vivienda a través de grietas y huecos. Estos ácaros pican a los humanos, especialmente durante la noche, produciendo una dermatitis pruriginosa que puede confundirse con picaduras de chinche.

La limpieza de acumulaciones de excrementos de paloma siempre debe hacerse con mascarilla FFP2 o superior, guantes, gafas protectoras y ropa que se lave inmediatamente. Nunca con un soplador o sin protección respiratoria.

Daños estructurales que producen los excrementos de paloma

Más allá del riesgo sanitario, los excrementos de paloma son químicamente agresivos para los materiales de construcción. El ácido úrico que contienen tiene un pH muy bajo y ataca progresivamente el hormigón, la piedra caliza, los metales y las pinturas de fachada.

En tejados, la acumulación de excrementos puede obstruir los sistemas de drenaje, retener humedad sobre los materiales de cubierta y acelerar su deterioro. En fachadas, las manchas de excremento penetran en la piedra porosa y en el ladrillo y son muy difíciles de eliminar completamente una vez que llevan tiempo expuestas.

El coste de reparación de los daños causados por una colonia de palomas en un edificio puede ser significativamente superior al coste de instalar sistemas de disuasión preventivos.


¿Qué dice la ley sobre el control de palomas en España?

Este es el punto que más confunde a quienes tienen el problema y buscan soluciones. La situación legal en España es la siguiente.

Las palomas urbanas no están incluidas en el Catálogo Español de Especies Amenazadas y no tienen protección específica como especie, pero sí están protegidas por la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad y por la normativa de bienestar animal. Esto significa que capturarlas, matarlas o usar productos que las dañen sin autorización administrativa expresa está prohibido y puede acarrear sanciones económicas significativas.

Los métodos de disuasión física preventivos —pinchos, mallas, sistemas de tensores con cables— están permitidos en propiedad privada sin necesidad de autorización. Son los únicos métodos que puede aplicar un particular sin trámite administrativo previo.

El control activo de la población —capturas, esterilización de huevos, tratamientos con productos repelentes químicos— requiere autorización de la comunidad autónoma correspondiente y solo puede ser ejecutado por empresas autorizadas con los permisos correspondientes.

La responsabilidad sobre el control de palomas en espacios públicos corresponde al ayuntamiento. La responsabilidad en espacios privados —terraza, balcón, patio interior de un edificio— corresponde al propietario o a la comunidad de propietarios, según dónde esté el foco.

Si el problema de palomas tiene su origen en el edificio vecino o en un espacio común del bloque, la vía es la reclamación a la comunidad de propietarios y, si no hay respuesta, la denuncia ante el ayuntamiento.


Métodos de disuasión que funcionan y métodos que no

No todos los sistemas de disuasión tienen la misma eficacia y algunos de los más populares tienen resultados muy pobres en la práctica.

Los pinchos antipalomas de acero inoxidable son el método más extendido y el más efectivo cuando se instalan correctamente. La clave está en dos factores que determinan completamente el resultado: la cobertura total de la superficie horizontal —sin dejar huecos de más de cuatro centímetros— y el uso de varillas de acero flexible, no rígido. Las varillas rígidas crean puntos de apoyo estables en los extremos donde las palomas aprenden a posarse. Las varillas flexibles se mueven con el viento e impiden el equilibrio del ave. Un sistema de pinchos con huecos o con varilla rígida falla en semanas. Un sistema bien instalado puede mantenerse eficaz durante años.

Las mallas antipalomas son el método más efectivo para excluir completamente a las palomas de una zona como una terraza o un patio. Crean una barrera física que impide el acceso. Requieren una instalación cuidadosa para que no queden huecos y deben usar malla de polipropileno UV resistente para que no se deteriore con el sol. Son más visibles que los pinchos pero más efectivas en espacios cerrados.

Los sistemas de tensores con cables paralelos instalados sobre las superficies de posado dificultan el aterrizaje de las palomas al no ofrecer una superficie sólida donde posarse. Son visualmente más discretos que los pinchos pero menos efectivos solos —las palomas aprenden a posarse entre los cables.

Los repelentes visuales —rapaces de plástico, figuras de búho, esferas reflectantes— tienen una eficacia muy limitada y temporal. Las palomas aprenden rápidamente que no representan una amenaza real y los ignoran en días o semanas.

Los repelentes sonoros y ultrasónicos tienen una eficacia muy pobre documentada. Las palomas se habitúan al sonido en muy poco tiempo.

Los sistemas de gel repelente aplicados en cornisas y salientes producen una sensación táctil desagradable que inicialmente disuade a las palomas, pero se deterioran con la lluvia, el calor y el polvo y requieren reaplicación frecuente. Además, pueden quedar atrapadas en ellos aves pequeñas no objetivo.

La cotorra argentina: una plaga con tratamiento específico

La cotorra argentina (Myiopsitta monachus) está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras desde 2013, lo que cambia completamente el marco legal respecto a las palomas. Al ser una especie invasora, las administraciones tienen competencia y obligación de controlar su población.

El control activo de las cotorras argentinas —incluyendo la retirada de nidos y la captura de individuos— puede realizarse con autorización administrativa en el contexto de programas de control de especies invasoras. Algunos ayuntamientos tienen programas activos de control. Si tienes un problema grave con cotorras en tu edificio, contactar con el ayuntamiento y con la consejería de medio ambiente de tu comunidad autónoma es el primer paso.

¿Cuándo necesitas un profesional?

Si el problema es una pareja o un pequeño grupo de palomas en una terraza sin nido establecido, la instalación de pinchos o malla correctamente ejecutada puede resolver el problema sin necesidad de intervención profesional.

Si hay un nido activo con huevos o pollos, la retirada del nido está sometida a restricciones legales que varían por comunidad autónoma. En la mayoría de los casos, los nidos solo pueden retirarse fuera de la época de cría o con autorización específica. Un profesional con los permisos correspondientes puede gestionar esta situación correctamente.

Si la colonia es numerosa, si hay acumulaciones importantes de excrementos que requieren limpieza especializada, o si el problema afecta a zonas comunes del edificio, la intervención de una empresa autorizada con experiencia en control de aves es la opción más segura tanto desde el punto de vista sanitario como legal.

¿Tienes dudas?

Te decimos las preguntas frecuentes.

¿Puedo retirar el nido de palomas de mi terraza?

Depende del momento y de si hay huevos o pollos. Un nido vacío puede retirarse sin restricciones. Un nido con huevos o pollos está protegido durante la época de cría en la mayoría de las comunidades autónomas. Lo más seguro es consultar con el ayuntamiento o con un profesional autorizado antes de actuar.

¿Está prohibido dar de comer a las palomas en España?

En muchos municipios españoles las ordenanzas municipales prohíben expresamente alimentar a las palomas en espacios públicos. Las sanciones varían según el municipio. Alimentar a las palomas en espacios privados no está generalmente prohibido pero contribuye directamente a aumentar la densidad de la colonia en la zona.

¿Los pinchos antipalomas hacen daño a las aves?

Los pinchos antipalomas correctamente instalados no hacen daño a las aves: las disuaden de posarse sin causarles lesiones. Los sistemas mal instalados o deteriorados pueden enganchar patas o alas, por lo que la instalación y el mantenimiento correctos son importantes también desde el punto de vista del bienestar animal.

¿Qué hago si encuentro un pichón caído?

Los pichones de paloma que caen del nido antes de poder volar pueden entregarse a centros de recuperación de fauna silvestre. El ayuntamiento o la consejería de medio ambiente de tu comunidad autónoma pueden indicarte el centro más cercano. No los toques con las manos desnudas: usa guantes.

¿Las gaviotas que anidan en mi tejado están protegidas?

Sí. Las gaviotas patiamarillas están protegidas por la legislación española y sus nidos no pueden retirarse durante la época de cría sin autorización. Fuera de la época de cría, la retirada de nidos en propiedad privada puede realizarse con los permisos correspondientes. La gestión de colonias de gaviota en edificios requiere autorización de la comunidad autónoma.

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